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B Life® | 10 de Septiembre 2026
3.5 min de lectura
Abres la computadora dispuesto a terminar ese pendiente y, cinco minutos después, ya revisaste WhatsApp, contestaste un correo y terminaste viendo un video que nada tenía que ver con lo que estabas haciendo. ¿Te suena familiar?
Mantener la concentración durante todo el día puede ser un reto, especialmente cuando estamos rodeados de notificaciones, pendientes y estímulos constantes. La buena noticia es que algunos pequeños cambios en nuestra rutina pueden ayudarnos a crear un entorno más favorable para mantener el enfoque.
1. Limita el multitasking:
Cambiar constantemente de una tarea a otra hace que nuestro cerebro tenga que redirigir la atención una y otra vez. Un hábito sencillo es elegir una tarea prioritaria y dedicarle toda tu atención antes de pasar al siguiente pendiente. Si al principio te cuesta trabajo, puedes comenzar con periodos cortos de 20 minutos de concentración seguidos de 5 minutos de descanso.
2. Aleja las distracciones:
Concentrarse no es fácil cuando tenemos el celular a la mano, la televisión encendida o varias pestañas abiertas. Silencia las notificaciones, cierra lo que no necesitas y, si es posible, mantén el celular fuera de tu alcance durante tus periodos de concentración.
3. No trabajes con el estómago vacío:
Pasar muchas horas sin comer o beber suficiente agua puede influir en cómo nos sentimos y en nuestro desempeño durante el día. Procura comenzar tu jornada con una alimentación adecuada y mantenerte hidratado mientras estudias o trabajas. Después de todo, tu cerebro también necesita combustible.
4. Busca pausas activas:
Después de pasar varias horas sentado, una pausa puede ser más útil que seguir mirando la pantalla mientras esperas recuperar la concentración. Caminar unos minutos, estirarte o simplemente levantarte del escritorio puede ayudarte a despejarte y, además, a interrumpir largos periodos de sedentarismo.
5. Prioriza tu descanso:
Puedes tener la agenda más organizada del mundo, pero si llevas varias noches durmiendo poco, mantener la atención durante el día puede volverse mucho más difícil. Procura mantener horarios de sueño regulares y recuerda consultar con un profesional de la salud si las alteraciones del sueño son frecuentes o persistentes.
La alimentación también puede formar parte de esta rutina. Algunos componentes, como la cafeína presente en el café y la L-teanina que encontramos naturalmente en el té verde, han sido estudiados por su relación con la atención y el estado de alerta. Otros ingredientes, como el hongo melena de león, también han despertado interés por su posible papel en el bienestar cognitivo.
Mantener el enfoque no significa trabajar ocho horas sin despegar la mirada de la computadora. Nuestro cerebro también necesita alimentarse, hidratarse, moverse y, sobre todo, descansar.
La próxima vez que sientas que tu concentración empieza a desaparecer, antes de servirte otra taza de café, pregúntate: ¿Qué necesita mi cuerpo en este momento?
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