Durante Octubre es común ver el color rosa en listones, mensajes y campañas. Pero, más allá de un color, este mes también puede ser una oportunidad para reflexionar y preguntarnos: ¿Qué señales me manda mi cuerpo a las que quizá no estoy prestando suficiente atención?
Entre el trabajo, la familia y todos los pendientes de nuestra rutina, muchas veces dejamos nuestro propio bienestar para después. Por eso, este Octubre Rosa queremos recordarte algo sencillo: cuidarte también significa conocer tu cuerpo, escucharlo y mantener al día tus revisiones de salud.
Familiarízate con tu cuerpo: Conocer cómo luce y se siente normalmente tu cuerpo puede ayudarte a identificar cambios. Si durante la autoexploración notas algo diferente —como un bulto, cambios en la piel o el pezón, secreciones inusuales o alguna modificación que persiste— es importante buscar valoración médica.
Esto no significa necesariamente que exista cáncer, pero sí es una buena razón para consultar con tu especialista.
No dejes tus revisiones para después: La detección temprana es una herramienta importante para identificar oportunamente el cáncer de mama y mejorar las posibilidades de tratamiento. La frecuencia y el tipo de estudios recomendados pueden variar según la edad, los antecedentes personales y familiares y otros factores de riesgo. Por eso, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para conocer qué revisiones corresponden en cada etapa. ¡No dejes que el miedo posponga tu bienestar!
El autocuidado también está en las pequeñas acciones Nuestro bienestar se construye con lo que hacemos todos los días. Mantenernos activas, llevar una alimentación equilibrada, procurar un descanso adecuado y encontrar maneras saludables de manejar el estrés son acciones que forman parte de un cuidado integral.
No se trata de tener una rutina perfecta, sino de crear hábitos que podamos mantener con constancia.
Alimentarte bien también es una forma de cuidarte Más que buscar un alimento “milagroso”, podemos enfocarnos en mantener una alimentación variada y equilibrada durante todo el año. Procura moderar el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos, e incorporar diariamente frutas y verduras variadas, que aportan fibra, vitaminas, minerales y diferentes compuestos antioxidantes.
También puedes incluir fuentes de grasas insaturadas como aguacate, aceite de oliva, nueces, semillas y pescados grasos como el salmón, que aportan nutrientes importantes como los ácidos grasos Omega-3.
Y recuerda: cada mujer y cada cuerpo son diferentes. Conócete, escucha las señales que te envía tu cuerpo y mantén tus revisiones de la mano de un profesional de la salud.